Publicado el 31/07/2025 por Administrador
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En una contundente respuesta política a la presión ciudadana y a las advertencias internacionales, el Parlamento de Ucrania aprobó una nueva ley que restituye la plena independencia de sus principales organismos de lucha contra la corrupción. La medida revierte una reforma previa que había encendido alarmas tanto dentro como fuera del país.
Con 331 votos a favor y sin un solo sufragio en contra, la Verkhovna Rada avaló la iniciativa que devuelve la autonomía a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y a la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO). El presidente Volodymyr Zelenskyy firmó la normativa pocas horas después de la votación, acelerando su entrada en vigor.
La aprobación de esta ley llega apenas una semana después de una reforma altamente polémica que subordinaba a ambos organismos al fiscal general, debilitando su independencia operativa. Esta medida fue percibida por la ciudadanía como un retroceso inadmisible en medio de un conflicto bélico que exige mayores estándares de transparencia institucional.
Las reacciones no se hicieron esperar. Miles de personas se manifestaron en las principales ciudades ucranianas, reclamando el respeto a las estructuras creadas precisamente para erradicar la corrupción, una de las principales exigencias históricas de la sociedad ucraniana. Las protestas, lideradas en su mayoría por jóvenes, lograron movilizar la atención pública y política del país.
El descontento social fue acompañado por una fuerte presión internacional. Desde Bruselas, la Unión Europea expresó su profunda preocupación y advirtió que la reforma previa ponía en peligro el camino de Ucrania hacia la adhesión al bloque. La transparencia y el fortalecimiento institucional son condiciones clave para acceder a fondos europeos y avanzar en el proceso de integración.
La nueva ley no solo devuelve la independencia funcional a NABU y SAPO, sino que introduce mecanismos adicionales de control interno, como pruebas de polígrafo a empleados con acceso a información sensible. Con esto, se busca blindar a las entidades contra posibles infiltraciones o conflictos de interés.
Durante la sesión parlamentaria, que se desarrolló en un ambiente de alta tensión, incluso se produjo un altercado físico entre diputados, reflejo de las fuertes divisiones internas que aún persisten en torno a la reforma. A las afueras del Parlamento, los manifestantes celebraron con aplausos y cánticos la aprobación de la nueva ley.
Zelenskyy, en un comunicado, aseguró que la nueva normativa garantiza la operación autónoma de las agencias anticorrupción y reafirmó su compromiso con los valores democráticos. Por su parte, funcionarios del Ejecutivo reconocieron que la ley anterior fue un “error de cálculo” que debía corregirse con urgencia.
Observadores locales e internacionales calificaron la rectificación como un triunfo de la presión ciudadana y un ejemplo de resiliencia democrática en medio de una guerra que ha puesto a prueba todas las estructuras del Estado. También advirtieron que, aunque la amenaza fue neutralizada, será necesario mantener la vigilancia para evitar futuras tentativas de debilitamiento institucional.
Con esta decisión, Ucrania envía una señal clara a sus socios internacionales: la lucha contra la corrupción sigue siendo una prioridad, incluso en tiempos de guerra. El país se juega no solo su integridad interna, sino también su reputación y credibilidad ante el mundo.
La atención ahora se centra en cómo se implementarán las nuevas disposiciones y si se mantendrá el impulso reformista que tanto ha costado consolidar en los últimos años.