Publicado el 13/08/2025 por Administrador
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La confrontación entre Donald Trump y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha escalado a un nuevo nivel con la amenaza del mandatario de presentar una demanda por supuesta mala gestión en la remodelación del edificio principal del banco central en Washington D.C. Trump sostiene que el costo del proyecto se ha disparado de menos de dos mil millones de dólares a cerca de dos mil quinientos millones, acusando a Powell de despilfarrar recursos públicos.
En una visita al sitio de las obras, Trump aseguró que el gasto real superaría los tres mil millones de dólares, cifra que Powell desmintió en el acto, explicando que el presidente había sumado indebidamente otras renovaciones previas que no forman parte del proyecto actual. Para Trump, la obra podría haberse realizado con una fracción de ese presupuesto, mientras que la Reserva Federal defiende el proceso y los estándares de seguridad y funcionalidad que lo sustentan.
El episodio se produce en medio de una tensa relación entre la Casa Blanca y el banco central, marcada por los insistentes llamados de Trump a reducir las tasas de interés frente a la resistencia de Powell, quien prioriza el control de la inflación.
Expertos legales señalan que, aunque el presidente puede criticar públicamente a la Reserva Federal, carece de autoridad directa para iniciar acciones judiciales contra su titular o interferir en la gestión presupuestaria de una institución que goza de independencia legal. Por ello, la amenaza de demanda es vista más como una maniobra política que como una acción con posibilidades reales de prosperar.
Este choque no solo refleja diferencias sobre política monetaria, sino también una pugna más amplia sobre la autonomía de las instituciones económicas frente al poder político.