Publicado el 12/06/2025 por Administrador
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Una nueva tragedia humanitaria sacude la Franja de Gaza. La Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), una organización respaldada por Estados Unidos e Israel, denunció que ocho de sus trabajadores fueron asesinados en un ataque armado que atribuyen directamente a miembros del grupo islamista Hamás. El hecho ocurrió en las afueras de Khan Younis, al sur del enclave, mientras el grupo se dirigía a un punto de distribución de ayuda.
El autobús que transportaba al personal fue interceptado durante la noche del miércoles. Según el comunicado oficial de GHF, varios de los ocupantes también resultaron heridos y algunos podrían haber sido secuestrados. La organización calificó el suceso como un “ataque deliberado contra la labor humanitaria” y pidió a la comunidad internacional que condene enérgicamente lo ocurrido.
Aunque Hamás no ha emitido una respuesta formal, medios locales cercanos a la organización señalaron que el ataque podría estar vinculado a rivalidades con clanes familiares locales que colaboran con la GHF, en particular el liderado por Yasser Abu Shabab. Esta versión no ha sido confirmada de forma independiente, pero resalta la creciente complejidad política y tribal en el interior de Gaza.
Israel, que ha impulsado la actividad de la GHF como alternativa al sistema de distribución gestionado por la ONU, culpó directamente a Hamás del ataque. “Este es un intento cínico de sabotear la ayuda a los civiles palestinos. Hamás sigue utilizando el terror como herramienta de control”, expresó el portavoz del organismo militar COGAT.
La violencia se produce en un contexto de fuerte competencia por el control de la ayuda humanitaria en un territorio devastado. Desde su creación, la GHF ha distribuido más de 16 millones de comidas, pero su modelo de asistencia ha sido objeto de críticas por parte de agencias de Naciones Unidas. Acusan a la fundación de actuar sin neutralidad, sin coordinación con otros actores y de provocar incidentes de caos y desorden durante sus entregas.
Los ataques no solo afectaron al grupo humanitario. Según fuentes médicas, otros 30 palestinos murieron ese mismo día como resultado de bombardeos israelíes y enfrentamientos armados. También se informó que tres combatientes de Hamás fueron abatidos mientras intentaban atacar a soldados israelíes con misiles antitanque.
A pesar del impacto del ataque, la GHF intentó reanudar sus operaciones en las siguientes horas, pero tuvo que suspenderlas nuevamente ante la falta de garantías mínimas de seguridad. La organización advirtió que estos hechos ponen en peligro no solo a sus trabajadores, sino a las miles de personas que dependen diariamente de la ayuda para sobrevivir.
El suceso refleja un panorama crítico en Gaza, donde el colapso humanitario va acompañado de una creciente fragmentación política y social. Las organizaciones de asistencia, lejos de operar con libertad, se han convertido en blanco de amenazas, disputas y ataques armados.
Desde octubre de 2023, más de 55.000 personas han muerto en Gaza como consecuencia del conflicto. La ONU ha alertado sobre la “militarización de la ayuda”, advirtiendo que convertir a los trabajadores humanitarios en objetivos debilita aún más cualquier esperanza de contención del desastre.
La muerte de estos ocho voluntarios es una muestra más de que, en Gaza, ni siquiera quienes intentan salvar vidas están a salvo.